viernes, 17 de febrero de 2017

CASTRO CABECEIRO-PRADA-A VEIGA

 
 


Un día en Meda nos contaron que había un castro después de Padra, entre Prada y Meda. Supuse que sería por la curva do Lobo, pues siempre me intrigó ese monte.

Se lo comente a mi amigo Juan Carlos de Prada, pues habíamos hecho algunos reportajes para su blog, si conocía ese castro y nos contesto que, ni su padre ni nadie lo conocía.

Cuando se enteró que ya estaba catalogado por un arqueólogo y nos lo dijo  para que lo buscáramos y subir las fotos a su blog.

 

 

 CASTRO OS CABECEIROS-PRADA-A VEIGA.

 

La primera vez que subimos, lo hicimos por el camino que está en el cruce en Prada - A Veiga - O Barco de Valdeorras, un camino de tierra  en muy buen estado, un bonito paseo. Después de una larga caminata, llegamos a un alto que creíamos era el castro, al encontrar paredes y lo que parecía un foso.
Ya en casa y mirando otra vez el mapa nos dimos cuenta que nos había faltado muy poco para haber llegado a lo que realmente era el castro Os Cabeceiros

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Esperamos al lunes, ya que el domingo es día de caza y peligroso andar por el monte, y esta vez subimos por un sendero que hay en la entrada de la curva, antes de llegar a Prada.  Las vistas al río Xares enmarcado entre enormes rocas era una postal, una panorámica maravillosa. El azul de éste río es el azul más hermoso que he visto nunca
https://youtu.be/RSakmgE2rPI

Después de subir un buen trecho llegamos a una pequeña explanada que se extendía en la falda del pico del monte, en forma semicircular, allí vimos la primera pared, fue muy emocionante y a medida que la íbamos limpiando de maleza y viendo la perfección de como las piedras permanecían bien colocadas, nuestro gozo aumentaba






Después de haber limpiado un tramo, nos sentamos a comer bajo un roble repleto de bellotas y como panorámica, la belleza azul del Xares








Continuando por el camino lleno de helechos vimos otra pared, esta vez en la parte de arriba y un poco más alta que la anterior. Pepe, la limpió de helechos y gruesas "xestas", lo suficiente para poder hacer la foto y disfrutar de tan maravillosa visión. Este muro nos llevo hasta el final del "camino" en donde terminaba y se abría un descampado por toda la ladera del monte. 

pared o muro superior, Pepe vio otro mucho más alto en la parte de abajo, ya era un nivel inferior del terreno y que formaba la "terraza" superior. El terreno tiene varios niveles al pie del pico del monte y siguiendo la forma circular, aunque todo está lleno de maleza, se nota perfectamente por donde están los muros, las mismas retamas hacen esa forma semicircular.


 
Al terminal los niveles y ya frente al monte donde están las mamoas de Meda, subimos zigzagueando hasta la cima, hasta las rocas que coronan el otero. Pepe subió hasta la cima en donde dijo que había restos de alguna construcción, mientras yo quedé haciendo fotos a la primera roca que tenía como un asiento con dos peldaños. Esta roca estaba al borde del foso por la parte exterior. Decir que el foso es profundo y al estar con maleza a Pepe le costó salir de él, es impresionante me imagino cómo sería antes. 

















Seguimos hasta la otra cima, allí llegamos al camino de de la vez anterior. En la cima no vimos nada de interés, solo algunos pequeños montones de pizarra y un pequeño habitáculo, como una caseta, aprovechando la roca para construirla, es decir, dos paredes laterales y la posterior la misma roca, como la que vimos después en el otero anterior donde está el castro y, ahí, si nos llamo la atención.




Aunque me dio un poco de temor meterme en el foso, pues me cubría, era la única forma de llegar a la cima y no podía haber llegado hasta allí, con las piernas destrozadas y las moscas pesadas que había a miles, y no coronar la cima. Fue increíble, lo que debió ser un inmenso muro se perdía monte abajo con una anchura de unos 2 metros, y aunque ya no tenía la forma de muro, era impresionante.


En el otro lateral había restos de lo que parecía una habitación pequeña, de la cual solo quedaba una pared. Esta construcción estaba al borde del foso. Este foso llegaba bastantes metros más abajo de la cima, tanto por la parte de los restos del muro y frente a las mamoas de Meda, como de la parte que da a Prada. Para bajar lo hicimos por la muralla, hasta llegar al final y salimos cruzando el foso.




Realmente, fue muy emocionante.  Las fotos intentan mostrar como se encuentra hoy el Castro de Os Cabecerios aunque nada se puede comparar como estar allí.



así terminaron mis piernas después de la visita al castro. Las moscas casi terminan con ellas al estar así de lastimadas